Nuestra Historia

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A MODO DE PRÓLOGO

El arraigo y devoción que la Semana Santa ha tenido y sigue teniendo en Crevillente y en los crevillentinos es algo que está fuera de toda duda. De padres a hijos, se viene trasmitiendo una tradición que ha hecho que las fiestas pasionales las consideremos como nuestrahisto1 “Semana Mayor”.

La prueba mas palpable de ello y a los hechos me remito, son las treinta cofradías que desde el Sábado de Pasión (víspera de Domingo de Ramos), hasta el Domingo de Resurrección, procesionan treinta y una imagen. Treinta y una secuencia de los momentos trascendentales de la vida de Jesucristo, en los que se fundamenta la fe de los cristianos: Pasión, Muerte y RESURRECCIÓN.

Fruto de esa inquietud y cuando para nuestros antepasados y muchos de nuestros contemporáneos eran objeto de veneración los grupos escultóricos salidos de las gubias de grandes maestros como Riudavest, Benlliure, Pérez Figueroa, Carlos Rodríguez, Parea y Saurina, Reixach-Campanya, Josefina Cuesta, Flotats, Carmelo Vicent, Navas Parejo y Juan García Talens; la familia Magro Magro, que tanto había aportado al patrimonio social, religioso y cultural de la localidad, se decide en 1.949 a dotar a la Semana Santa de una nueva imagen: LA DEL STMO. CRISTO DEL PERDON Y DE LA BUENA MUERTE.

JUVENTUD COMPROMETIDA

Corría el año 1.949 cuando la familia Magro Magro centró sus miradas en el Vía Crucis penitencial que cada Lunes o Martes Santo recorría las calles crevillentinas. El “Camino de la Cruz”, era meditado por una gran multitud de fieles. Sin embargo consideraban que esta gran devoción estaba incompleta. Faltaba algo que acompañara, que centrara las miradas de los hombres y mujeres de nuestro pueblo que con gran recogimiento reflexionaban en su interior la “Tragedia del Calvario”. Faltaba la figura histo2central de nuestra FE. Faltaba un Cristo Crucificado. Un Cristo del Perdón. “Perdona a tu pueblo Señor. Perdona a tu pueblo, perdónale Señor”.

Finalizada la Semana Santa del cuarenta y nueve, la familia Magro Magro, se pone en contacto con Juan García Talens, un tallista que sin ser discípulo del maestro Benlliure trabajaba habitualmente con el insigne escultor. Por aquel entonces García Talens, ya había realizado alguna obra para nuestra Semana Santa como los tronos del Cristo de la Victoria y María Magdalena y las Tres Marías y San Juan.

Familia y escultor se ponen de acuerdo y en mil novecientos cincuenta, la imagen del Stmo Cristo del Perdón y de la Buena Muerte, llega a Crevillente, incorporándose dos años mas tarde a las procesiones pasionales.

El cortejo penitencial ya estaba completo. Fieles, imagen del crucificado y predicador, pero faltaba un grupo que se encargara de su preparación y, como suele ser habitual ante las grandes novedades, fueron un grupo de jóvenes, en este caso de Acción Católica, los que adquirieron el compromiso de organizarlo. Allí estaban entre otros muchos Manuel Martí, Antonio Oliver, José Antonio Boyer, Francisco Galvañ, Alberto Manchón, Francisco Quesada, Ángel Jorquera, Álvaro Magro, Julio Gallardo, Ramón Gómez, Carlos Guilabert, José Pérez, Enrique Colomer y Francisco Candela Candela.

Este grupo acudía cada Lunes Santo a “la Cuadra de los Magros”, en la Calle Médico Lledó donde se guardaba la imagen, para trasladarla a la parroquia Ntra Sra de Belén. Desde el órgano, colocaban al Cristo en el “paso” y en alguna que otra ocasión desde la “Terraza” de la plaza.

Su intención cuando en 1.952 decidieron responsabilizarse del Vía Crucis estaba muy clara, “dar mayor seriedad a una Semana Santa, que comenzaba a caer en el folklore”.

El desarrollo del Vía Crucis era muy emotivo. Los fieles lo rezaban, meditando en su interior las quince estaciones que el predicador, iba reflexionando desde balcones de casas particulares. En alguna ocasión intentaron utilizar un equipo de megafonía de los que habían en la época, pero “siempre fallaba”, por lo que optaron por buscar sacerdotes diocesanos o frailes dotados, además de una gran espiritualidad, “de potente voz”.

El piadoso cortejo no tenía un itinerario fijo. Las ermitas de la Salud, del Ángel, de la Santísima Trinidad y el Paseo del Calvario, recibieron la imagen del Cristo del Perdón y de la Buena Muerte que con un sencillo adorno de pino, era portado sobre las andas de “las Angustias de Valdés” o las de “la Columna”.histo3

La imagen del Cristo del Perdón fuera de los días propios de la Semana Santa, ha salido a las calles crevillentinas en tres ocasiones excepcionales. Todas para pedir por la Paz. Curiosamente como veremos mas adelante, siempre lo hizo por idéntico motivo: PEDIR EL CESE DE LA VIOLENCIA Y LA RECONCILIACION ENTRE HERMANOS. “no estés eternamente enojado perdónale Señor”. La primera fue en 1.956 a causa de la invasión de la Unión Soviética a Hungría. Por contra de lo que venía siendo habitual, la manifestación religiosa y de piedad, no finalizó en ninguna de las ermitas de la localidad ni en el Calvario. Lo haría en la propia parroquia de Ntra Sra de Belén. El predicador fue nuestro querido D. Paco, quien desde el púlpito calificaba “como zarpazos de Rusia”, la entrada de las tropas soviéticas en tierras magiares, para acallar la sublevación del pueblo húngaro ante las medidas represivas del gobierno presidido por Gerö.

Pero la inquietud de los jóvenes de Acción Católica, no terminaba en el Calvario. Ese grupo de jóvenes tenía muy claro que su FE no tenía ningún sentido si la Semana Santa acababa en el sepulcro. Por ello decidieron incorporarse a la Pascua a través de la Regina Pacis. De esta forma participaban directamente del gran momento del Encuentro entre Jesús Eucaristía y su Madre la Reina de la Paz.

Desde el Perdón en la Cruz, pedimos a Cristo una Buena Muerte y a través de María, Paz entre los pueblos y entre todas las gentes.

Idéntico camino recorrerán años mas tarde otro grupo de jóvenes que, al inicio de la década de los ochenta decidieron crear la Cofradía del SANTISIMO CRISTO DEL PERDON Y DE LA BUENA MUERTE a la que posteriormente añadirían el nombre de REGINA PACIS.

Con el paso de los años, la imagen del Cristo, pasó de la “Cuadra de los Magro”, a ocupar un lugar entre la Virgen de los Dolores y San Francisco en la parroquia Ntra Sra de Belén. A mediados de los setenta, sería trasladado a la parroquia de la Santísima Trinidad, donde está expuesto a la veneración de los fieles.

¿POR QUÉ ME HAS ABANDONADO?

Los hombres de Acción Católica entre los que se encontraban los jóvenes, seguirían organizando el Vía Crucis en la parroquia de Belén hasta la Semana Santa de 1.966. En 1.967, el cortejo penitencial saldría por primera vez de la recién constituida parroquia de la Santísima Trinidad.

Los últimos años de los sesenta y todo el setenta, fueron muy malos para nuestra Semana Mayor. Diversos motivos fueron apagando la llama de la ilusión por las fiestas pasionales. Esa crisis afectó a muchas cofradías, incluso al propio Patronato y el Vía Crucis no fue una excepción.

En las revista CREVILLENTE de 1.972, el entonces cronista del Patronato José Vicente López Mas, daba un toque de atención sobre la falta de recogimiento y de fieles al Vía Crucis Penitencial.

La crónica de 1.973 narraba que el Vía Crucis, pese a estar anunciado para recorrer las calles del “Barrio del Pont”, tuvo que celebrarse por el interior del templo parroquial. La falta de andas para portar al Cristo del Perdón y la escasa afluencia de fieles, obligó al entonces “cura del Pont” D. Joaquín Ibañez a trasladarlo al interior del templo parroquial.

La devoción por los actos penitenciales y de meditación estaba viviendo sus horas mas bajas. Vía Crucis no salió. De hecho no es mencionado en la crónica que José Vicente López publicaba en la revista del setenta y cinco.

Nadie se acordó que ese año, si la publicación pasional cumplía sus bodas de oro; el Santísimo Cristo del Perdón y de la Buena Muerte, celebraba sus bodas de plata. Al igual que sus amigos en la noche del prendimiento y juicio, los crevillentinos dejamos solo a JESUS.

HAY QUE NACER DEL AGUAhisto4

Han pasado ocho años. La imagen del Santísimo Cristo del Perdón y de la Buena Muerte continua expuesta al culto de los fieles en la parroquia de la Santísima Trinidad. El Patronato ha dejado de existir. En la Calle Carmen se encuentra la sede de la Federación Local de Cofradías y Hermandades de Semana Santa. Con gran ilusión y con afán de servir a nuestra Semana Mayor Jesús García Gil y el que suscribe atendiendo la llamada de su presidente el Rvdo. D. Antonio Borruel, pasamos a formar parte de “la Federació”. Los dos somos cofrades activos, participamos en casi todas las procesiones, sólo “descansamos” muy a nuestro pesar el Sábado Santo.

La de 1.981, va a ser la primera Semana Santa que se organice desde el consejo rector de la Federación. Como es habitual Jesús y yo estamos en la sede. En un momento dado D.Antonio nos llama. Junto a él está Vicente Candela “Sasin” presidente de la comisión de desfiles. Se empieza hablar de la necesidad de suprimir la “procesión de los sacos”. El ambiente de espiritualidad, penitencia y recogimiento que acompañó a esta procesión ha desaparecido. Sin embargo no se quiere dejar el Jueves Santo sin procesión. El traslado de la Virgen de la Piedad y el Santísimo Cristo del Descendimiento a la parroquia de la Trinidad tampoco se realiza.

En un momento dado se plantea la posibilidad de recuperar el Vía Crucis Penitencial. Don Antonio nos mira a los dos y nos propone organizarlo. Jesús y yo nos miramos. Resulta imposible decirle que no a Don Antonio, pero reconocemos que nos falta experiencia para llevar a cabo tan importante empresa.

El apoyo de la Federación es total. Se nos dan todo tipo de consejos para organizarlo y, con toda la ilusión del mundo, nos pusimos a trabajar.

Los primeros pasos los dirigimos a los amigos. Son todos gente de Semana Santa. Todos pertenecen a una o mas cofradías. Todos se ilusionan. Muchos de ellos no saben que es el Vía Crucis, pero la idea de procesionar una imagen les atrae.histo5

El Jueves Santo por la mañana el Cristo del Perdón después de ocho años abandonaba por unos días la parroquia de la Trinidad. Lo dejamos en la barbería de José Alfonso “Pepito el barbé”. El sol luce con fuerza. Nada hace presagiar un cambio de tiempo.

Por la tarde el cielo se oscurece y durante la celebración de la Misa de la Cena del Señor llueve con intensidad. El Vía Crucis se suspende. “No pot se, al any que ve”. Es el lamento de los que con gran ilusión lo habíamos preparado.

En la mañana del Sábado Santo, nos disponemos a llevar la imagen a la “Iglesia del Pont”. Su párroco D. Joaquín Ibañez no está en casa. Nuevamente volvemos a trasladar el Cristo a la barbería. Esta ausencia sería determinante para crear después la cofradía.

A las cuatro de la tarde, volvimos a iniciar el traslado y en un momento dado alguien propone “¿que os parece si hacemos una cofradía?. Total el Cristo de Albatera ya no sale”. Nos referíamos a un Cristo del escultor de Albatera Valentín García que durante unos años participó en la procesión del Santo Entierro.

Decir que la idea en un principio fue aceptada, sería muy arriesgado. Pero tampoco se dijo que no. Imperó la cordura y dimos los pasos justos y necesarios. Esa misma tarde y en la Plaza, hablamos con el presidente de la Federación quien nos dió su aprobación, aconsejándonos eso si, pedir permiso al propietario de la imagen Alvaro Magro. Alvaro que se encontraba por allí no dijo que no a nuestra propuesta, al contrario, nos animó a ello.

El Sábado Santo del ochenta y uno, sin papeles, sin asambleas, pero con una gran ilusión el Cristo del Perdón y de la Buena Muerte se iba a constituir como cofradía. La decisión la adoptamos en el local de Caritas: Vicente Oliver, Enrique Colomer, Vicente Quesada, Manuel Lledó, Joaquín Ferrández, Pascual Ruiz, Alfredo Alfonso, Carlos Ibañez, los hermanos Francisco y José Antonio Sánchez, Jesús García y el que narra esta historia.

Jesús y yo fuimos los encargados de realizar todos las trámites necesarios para nuestra incorporación a la Federación. Habían transcurrido treinta y un año de su llegada a Crevillente.

Los primeros objetivos que había que cubrir eran la captación de socios y unas andas nuevas. La primera parte fue mas fácil de lo esperado. La respuesta de los crevillentinos nos sorprendió. En poco tiempo alcanzamos los ciento sesenta cofrades que pagaron una “derrama voluntaria” de mil pesetas. Esta cantidad para mucha gente era elevada. No hay que olvidar que la gran mayoría de cofrades eran jóvenes estudiantes. Sin embargo los presupuestos que nos daban diferentes artesanos por hacer un trono, nos frenaban.

Disponíamos de un año hasta la Semana Santa del ochenta y dos, fecha en la que decidimos procesionar por primera vez. Es cierto que por aquel entonces el sentimiento y fervor por la Semana Mayor comenzaba a renacer. Los aires nuevos que trajo el consejo rector de la recién constituida Federación Local de Cofradías ayudaron a ello.

Con el fin de aliviar gastos, Vicente Oliver nos propone hacer él mismo el paso con la condición de que todos le ayudemos. La idea nos parece genial y nos ponemos manos a la obra. Ahora en la distancia uno siente nostalgia al recordar esos momentos. Resultaba extraño vernos en pleno mes de agosto trabajando en la fábrica del padre de Vicente. Pero al final lo conseguimos. Unas andas modestas, caseras pero dignas, fruto de la ilusión y esfuerzo de unos jóvenes que nunca se habían visto en semejante situación.histo6

Los problemas no acabaron con el paso. Cuando ya nos las prometíamos felices, surge el de las vestas. Pedimos dos bocetos uno a Loli Ferrández y otro al asesor artístico de la Federación Gaspar Lledó. Los cofrades en asamblea general se decidieron por el de Gaspar Lledó : Túnica de color marrón igual que los primeros hábitos franciscanos. El capirote del mismo color pero con el escudo de la cofradía bordado y el fajín beig.

Conchi Oliver las confeccionó. Su coste estuvo entre las cinco o seis mil pesetas, según fuesen para cofrades penitentes, costaleros o timbalistas. A Gaspar Lledó se le debe también el diseño del escudo: la corona de espinas de la que salen los tres clavos formando una cruz y seis rayos de luz. Se hizo un gran trabajo, había que hacer frente a un presupuesto de casi un millón de pesetas, que al final se pudo cubrir.

La primera junta directiva salió del seno de los propios fundadores que se constituyeron en una gestora presidida por José Vicente Mas Zaplana. Vicepresidente: Jesús García Gil. Secretario: Joaquín Ferrández Mas. Tesorero: Vicente Oliver Mas y Contador: Alfredo Alfonso Alcaraz. Como vocales el resto de componentes de aquella primera reunión.

Nuestro compromiso fue el de procesionar el primer año y a la conclusión de la Semana Santa del ochenta y dos poner los cargos a disposición de la Asamblea. El apoyo que tuvimos de todas las cofradías fue importante, pero hay dos que destacaron la de San Juan de la Tercera Palabra en la Cruz y Jesús Rescatado.histo7

Dos acuerdos importantes se adoptaron en este primer año de gestión: la concesión del título de Presidente de Honor a Alvaro Magro Magro, como propietario de la imagen del Santísimo Cristo del Perdón y, el de Cofrade de Honor a título póstumo otorgado a la joven Virginia Bueno Montoya, colaboradora incansable de la cofradía que fallecía el catorce de julio. Los nombramientos se harían oficiales en el acto de presentación de la cofradía fijado para la mañana del Sábado Santo del ochenta y dos.

Dice el paciente Job “la vida corre mas que una lanzadera” y es así. Casi sin darnos cuenta nos vemos inmersos ya en una nueva Semana Santa.

El Sábado de Pasión acudimos como cofradía al pregón que ese año pronunciaba el médico, sacerdote y poeta Rafael Duyos. Durante la cena homenaje que la Federación le tributó en el restaurante del Parque Municipal de Elche, hicimos entrega a tan ilustre personaje de un portaviáticos para llevar la comunión a los enfermos. Como agradecimiento Rafael Duyos dedicaría a la cofradía el poema “El Cristo del Perdón y de la Buena Muerte”. Sería el último trabajo suyo que en vida publicaría la revista de Semana Santa.

Llegó el Jueves Santo. Día grande para todos nosotros. El Vía Crucis ocho años mas tarde, volvería a salir a la calle. Nuestra inexperiencia a la hora de organizar actos de este tipo nos jugó una mala pasada. Calculamos mal la afluencia de fieles y eso nos desbordó. Nosotros solo habíamos previsto un megáfono para el rezo de las estaciones y resultó insuficiente. Pese a todo, la gente nos animó, nos dio todo su apoyo y nosotros tomamos buena nota de ello.

El presidente de la Federación Don Antonio Borruel, dirigía las meditaciones. El cortejo penitencial salió de la ermita de la Purísima y finalizaba en el Paseo del Calvario.

El Sábado Santo se esperaba con gran emoción. Fue además un día plagado de anécdotas, algunas de ellas las contaré a continuación.

Para presentar la cofradía en sociedad, preparamos un acto protocolario en el salón de Mutua Ilicitana. El presidente de la Federación lo presidía , junto al teniente de la Guardia Civil, presidente de honor de la cofradía y el mantenedor del acto Salvador Pastor Miralles. Tras las palabras de bienvenida se presentó la vesta que esa misma noche iban a vestir nuestros cofrades. José Luis Mira hizo los candelabros. Para la realización tomó de base tres estilos “el barroco español, el rococó francés y el bizantino”. A continuación fue el turno del mantenedor. Durante su alocución, Salvador Pastor nos alentó a seguir trabajando en pro de la cofradía y de la Semana Santa.

El acto tuvo también sus momentos emotivos. Se agradeció a Vicente Oliver el trabajo y esfuerzo a la hora de hacer el paso. “Nuestro paso”. Alvaro Magro recibió el título de Presidente de Honor. El de Cofrade de Honor a título póstumo concedido a Virginia Bueno Montoya, lo recogía en nombre de la familia su hermana Loli.

Hubo un agradecimiento especial para las cofradías de San Juan de la Tercera Palabra en la Cruz y Jesús Rescatado, por su “valiosísima colaboración” a la hora de hacer realidad “este hermoso sueño”.

También se recordó a los ausentes. El vicepresidente de la cofradía y gran amigo Jesús García, no pudo estar presente en tan señalado acto. La casualidad hizo que el Viernes Santo se incorporara al servicio militar en Cáceres. Todos le echamos de menos. Tanto trabajo, tanto esfuerzo y sacrificio para después metido en un tren, alejarse del lugar en el que sus amigos recibíamos el aplauso de lo que fue considerado “un trabajo bien hecho”. Pero era igual Jesús estaba allí. Sus hermanas Mari Carmen, Pepi y Trini nos lo recordaban.

La parte musical estuvo a cargo del Coro del Cristo del Perdón, que bajo la dirección de Isa Mari Puig, interpretó “Oh Jesucristi”. Esta obra polifónica la cantarían por la tarde durante la procesión. Por último el presidente de la Federación D. Antonio Borruel, nos animó ” a renovar día a día la ilusión con la que empezábamos”.histo8

Y llegó la tarde. Empiezan los preparativos para la procesión del Santo Entierro. La imagen por un lado y el paso por otro son llevados a los Jardines Maciá Abela. En la “glorieta”, se va a producir un hecho que durante muchos años congregó a numeroso público. El Cristo era colocado en el paso con la grúa de Jaime Maciá. Era espectacular, curioso y hasta emocionante, ver ascender a Cristo Crucificado a los cielos y cogido a Él, nuestro gran amigo Vicente Quesada Llopis. Este ceremonial se realizó ininterrumpidamente durante once años. En 1.993, la grua dejó de “elevar a Cristo” y el montaje se trasladó a la Calle San Sebastián. Desde el balcón de la casa de María Teresa Puig con ayuda de unas cuerdas, se realiza el montaje. Es menos vistoso pero mas práctico.

Serían la seis de la tarde cuando Rico y el que suscribe nos dirigíamos a casa de la familia Galvañ Peral a recoger el guión que la cofradía de la Piedad nos dejaba para la procesión. Cuando nos disponíamos a entrar en el local donde se guardaba a la Santísima Virgen con su Hijo muerto entre sus brazos, no calculé bien la altura, dándome tal golpe que fueron necesarios tres puntos de sutura para cerrar la herida que me hice en la cabeza, lo que no impidió que por la noche saliese con mi cofradía en la procesión del Santo Entierro. Al año siguiente y curiosamente a la misma hora, sería Pedro José Pastor, recién incorporado a la junta directiva el que tuvo que pasar por “urgencias” para recibir otros tres puntos de sutura en un dedo.

Ese Sábado Santo, diez de abril para mas señas, se hizo realidad nuestro sueño. Cincuenta y siete vestas, un coro y veinticuatro mantillas acompañaron al Santísimo Cristo del Perdón y de la Buena Muerte en su primera procesión del Santo Entierro.

SE HACE CAMINO AL ANDARhisto9

Finalizada la Semana Santa del ochenta y dos, pusimos los cargos a disposición de la Asamblea. Los asistentes nos ratificaron al frente de la junta directiva. Junto a Pedro José Pastor, se incorporarían dos chicas, “había que darle un tono femenino a la junta”, Ana María Valero y Begoña Figueira Bueno. Años mas tarde entrarían Maite Pastor y Guadalupe Pérez.

Nuestro afán de engrandecer la Semana Santa no se ceñía exclusivamente a procesionar la imagen. Con la debida autorización de la Federación de Cofradías, pusimos en marcha en 1.983 un ciclo de actividades culturales. El programa de la primera edición incluía: concurso de pintura, conciertos del Grupo Cantores Alfombras Imperial y Coro de la Tercera Edad, la proyección de la película “Quo Vadis” y una misa de acción de gracias y en memoria de los cofrades fallecidos en la parroquia de la Santísima Trinidad.

Este primer ciclo cultural no salió conforme a lo esperado. Por lo que optamos por aparcar momentáneamente su organización. En 1.986 se reanudaría hasta 1.995. Año en que se consolidó el Ciclo Cultural de la Federación de Cofradías.

La Semana Santa de este año, sería doblemente emotiva para la Cofradía. El Vía Crucis, lo dirigía el diácono crevillentino Manuel García Candela, “Manolo” gran amigo y mejor persona. El Sábado Santo nos acompañaría en la procesión y, el nueve de abril sería ordenado sacerdote en la parroquia de Ntra Sra de Belén. En nombre de todos los cofrades, le regalamos un alba casulla y una estola blanca con el escudo bordado en ella. Posteriormente sería nombrado asesor religioso.

Un año después nuestra cofradía y la de Jesús Rescatado, se hermanaban. El salón de actos de Mutua Ilicitana sirvió de escenario. El presidente de la Samaritana Enrique Manchón intervino como mantenedor. En 1.984 la Centuria ACCLIVIS, se incorpora al Vía Crucis, participando en el mismo hasta la Semana Santa de 1.989. Y dos años mas tarde, la Banda Unión Musical estrenaba la marcha procesional “Stmo Cristo del Perdón y de la Buena Muerte” de Ramón Mas Soler.

1.988 marcó un hito importante en esta joven cofradía. El consejo rector de la Federación, decidió que el cartel anunciador de la Semana Santa de ese año, fuese la fotografía titulada “Cristo”, de Alberto Candela Candela. La obra presentaba al Cristo del Perdón y de la Buena Muerte, iluminado por la tenue llama de un cirio. Esta elección, nos llenó a todos de inmesa alegría. De hecho en el domicilio de los componentes de la junta directiva, se puede ver el cartel enmarcado y colocado en lugar preferente.

En 1.990 se confirma lo que era una realidad. La junta directiva del Cristo del Perdón, participaba desde hacía varios años en el arreglo, montaje y procesión de la Regina Pacis en la gloriosa mañana del Domingo de Pascua. Ese año se decide que pase a formar parte de la cofradía que pasaría a denominarse del “Santísimo Cristo del Perdón y de la Buena Muerte y Regina Pacis”. Durante el almuerzo del Sábado Santo, se hizo entrega a Alberto García Ambit, del titulo de “Hermano Mayor de la Regina Pacis”.histo10

Si algo ha distinguido a la cofradía del Cristo del Perdón, ha sido su estrecha colaboración con la Federación. Siempre se ha procurado hacer el camino juntos, nunca separados. “La Federación es la madre y nosotros sus hijos”. Esa es la visión que siempre hemos tenido y gracias a Dios aún sigue siendo así. Por ello el ocho de diciembre de 1.990, la junta directiva acordaba proponer al cofrade Gaspar Lledó Martínez a la presidencia de la Federación. Propuesta que sa sido ratificada en los tres comicios a los que concurrió “el amigo Gaspar”.

En 1.991, el obispado aprobaba los estatutos de la cofradía, que fueron redactados bajo la dirección del asesor religioso el Rvdo. Jesús Franco Martínez, párroco de San Cayetano. Ese mismo año Cofradía, parroquias y Hermanas Carmelitas, organizan con carácter extraordinario un Vía Crucis por la Paz, para pedir el cese de las hostilidades en el Golfo Pérsico. Su celebración estaba fijada para el veinticinco de enero. La lluvia impidió realizarlo por la calle y se trasladó al interior del templo de Belén.

En 1.994, el entonces párroco de la Santísima Trinidad, nos ofreció la posibilidad de participar en otro Vía Crucis por la Paz. En este caso el conflicto bélico lo teníamos muy cerca, en la vieja Europa, en los Balcanes. Meditando las estaciones y en un ambiente festivo, recorrimos el trayecto hasta la ermita de Nuestro Padre Jesús del Monje, donde se celebró la Santa Misa. La jornada terminó con una comida de “faixa” y un hapenning organizado por los jóvenes de la parroquia.histo11

En vísperas de la Semana Santa del noventa y dos dimite como presidente quien firma este artículo, cerrando de esta forma una primera etapa de once años. La presidencia la ocupa de forma interina el vicepresidente Jesús García Gil, quien sería ratificado oficialmente dos años mas tarde. Bajo el mandato de Jesús García se han conseguido grandes logros, el mas importante la adquisición en 1.995 de una casa frente al Ayuntamiento para futura sede.

Continuando con lo acontecido en el emblemático año del “quinto centenario”, es de justicia destacar que, las “mujeres del paso” se decidieron a llevar a hombros el Sábado Santo, la imagen del Cristo del Perdón, desde la ermita de la Purísima hasta la parroquia de la Trinidad. Por ahora parece que “no les pesa” y continuan realizando con gran ilusión este traslado.

Importante fue también la presencia en Crevillente del Cardenal Tarancón, invitado por la cofradía para dirigir un retiro a los jóvenes de la localidad. Que gran lección de humildad nos dio quien había ocupado un lugar importante en la historia de España. Su labor al frente de la Conferencia Episcopal y siempre desde una perspectiva cristiana ayudó a realizar una transición política en nuestro país desde el respeto, el perdón y la tolerancia.

Un año después fue el Arzobispo General Castrense Monseñor Estepa Llaurens, el mismo que ofició las misas “corpore insepulto” de los padres de Su Majestad el Rey D. Juan Carlos I, quien se dirigía a los jóvenes en otro retiro celebrado en el Centro Educativo del Medio Ambiente “Los Molinos”.

Hay un hecho importante que quiero destacar. Dentro del noveno ciclo cultural realizado durante la cuaresma de 1.994, se programó una tertulia sobre la Semana Santa en la provincia de Alicante. Este fue el punto de arranque de los Encuentros Provinciales. La tertulia se celebró el once de marzo en el anexo del Museo Mariano Benlliure y a la misma asistieron presidentes y representantes de las Juntas de Cofradías de Catral, Guardamar, Callosa de Segura, Alicante, Orihuela y Crevillente. He querido resaltar este dato, por dejar las cosas claras. Fue en el Museo Benlliure y posteriomente en la cena ofrecida a los contertulios en la sede de la Federación, donde se dejó claro la necesidad de organizar los Encuentros Provinciales. Prueba de ello fue que en octubre de ese mismo año, Crevillente acogía el Primer Encuentro Provincial.histo12

Dentro del capítulo de distinciones otorgadas por la junta directiva, merece ser mencionada la concedida durante la Semana Santa de 1.996, al insigne acuarelista e hijo adoptivo de Crevillente Julio Quesada, quien con la amabilidad y generosidad que le caracteriza, tuvo a bien regalar una acuarela del momento a mi juicio mas importante de nuestra Semana Mayor: “El Encuentro de Jesús Eucaristía con su Madre la Reina de la Paz en la mañana del Domingo de Resurrección”. Tan noble y altruista gesto fue merecedor del título de Cofrade de Honor. La entrega del diploma acreditativo tuvo lugar en el transcurso del almuerzo del “Sábado Santo”. En el mismo acto, se impuso a la esposa del artista la insignia de plata de la Cofradía. De la acuarela se hizo una tirada importante de láminas para la venta. El dinero recaudado se destinó a la financiación de la casa adquirida meses antes.

PESE A TODO QUEDA MUCHO POR HACER

Comenzar a narrar año por año todo lo realizado por la cofradía, sería alargar de forma innecesaria este artículo, máxime cuando desde nuestra fundación no hemos faltado ni una sola vez a la cita anual con la revista “Crevillente”, que edita la Federación de Cofradías y Hermandades de Semana Santa. Por ello nombraré por encima lo mas destacado.histo13

El Vía Crucis ha sido dirigido por los sacerdotes Antonio Borruel, Manuel García, Ramón Egio, Jesús Franco, Javier Sebastián (diácono) y Vicente Martínez. Todos ellos han contando siempre con la colaboración de las Hermanas Carmelitas.

Los retiros espirituales por los sacerdotes Joaquín Rodes, Juan de Dios Mira y Eduardo Gil de Muro. El obispo Auxiliar de Madrid Alberto Iniesta y el de Siguenza-Guadalajara José Sánchez. El arzobispo General Castrense José Manuel Estepa y el Cardenal Tarancón. La relación no guarda un orden cronológico. Las misas de Acción de Gracias y en memoria de los cofrades fallecidos han sido presididas por los sacerdotes Joaquin Ibañez, Jesús Franco, Manuel Vicente, Antonio Borruel, Juan de Dios Mira, el obispo de la diócesis Francisco Alvarez, Victor Manuel Palacios, Manuel García de Peñaflor, Vicente Martínez, Julián Nieto, Francisco Ferrández y Lucas Rafael Galvañ.

Tanto en los Via Crucis, como en los retiros y en las Misas, hablo del periodo comprendido entre 1.981-1.999.

Las actividades culturales han sido muchas y variadas: exposiciones de pintura, escultura, manualidades y conciertos. De este ultimo apartado quizás el más destacado sea el que ofreció en la cripta del Museo Benlliure en la cuaresma de 1.991 el Trío Costablanca.

Muchas son las poesías que se le han dedicado en estos cincuenta años al Cristo del Perdón, de todas ellas destacaría las del alcoyano José Santonja, Rafael Duyos, Carmen de la Torre, Andrés Calvo, Manuel Serna, Manuel García de Peñaflor, Maite Manchón y Vicente J. Candela.

RENOVAMOS COMPROMISOhisto14

Se trata pues, de una amplia y variada actividad realizada desde el compromiso que nos exige nuestra condición de creyentes. En la junta directiva hemos pensado desde la creación de la cofradía, que nuestra labor no tenía que centrarse únicamente en sacar el paso. Había que avanzar, que comprometerse. Primero fueron los actos culturales, retiros y ahora es Manos Unidas. Una tarea necesaria para la que se necesitan muchas MANOS UNIDAS. De esta forma se podrá hacer realidad el lema de este año: “HACED DEL MUNDO LA TIERRA DE TODOS”. Ojalá que este compromiso se acreciente año a año. Es lo que os deseo a todos vosotros y a mi mismo.

Dedicada a mi hijo Pablo Luis para que el día de mañana sea continuador de la obra de sus mayores.

José Vicente Mas Zaplana

Cofrade 09-02-2000

 

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